
Redacción/El Sol de Nayarit
De nueva cuenta la corrupción que priva en el Ayuntamiento de Tepic se manifiesta en su máxima expresión después de que tres personas resultaran lesionadas al caer una bola de cristal al interior del centro nocturno La Finca, ubicado en Av. Insurgentes, zona rosa de Tepic.
Los hechos se registraron aproximadamente a las 8:00 de la noche de este miércoles, cuando tres personas resultaron heridas al precipitarse una gran bola de cristal que servía como ornato al interior de La Finca.
En éste lugar se llevaba a cabo una celebración del día de las madres del Tribunal Superior de Justicia.
Tras el incidente las tres personas rápidamente fueron trasladadas a un hospital para recibir atención médica, mientras que elementos de Protección Civil decidieron inspeccionar el lugar, sin embargo no se les permitió hacer su trabajo pues el Magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia Pedro Enrique Soto les ordeno a los elementos de Protección Civil que abandonarla el lugar, aludiendo que era un evento privado.
Tal y como se puede apreciar en el video los guardias de seguridad del establecimiento prohibieron a los elementos ingresar, pero más aun los fiscales y elementos policiacos que acudieron al lugar se les ordenó retirarse del establecimiento, diciéndoles simplemente son ordenes de arriba.
Posteriormente a los mismos elementos de Protección Civil se les informó que la gran bola de cristal que se encontraba anclada en el techo del establecimiento había sido colocada por los mismos organizadores del evento, por lo que el establecimiento no tenía responsabilidad alguna.
Por increíble que parezca la fiesta al interior de La Finca continuó como si nada hubiese ocurrido, mientras que era evidente que la información y la evidencia del accidente había sido manejada con intervención de altas autoridades, tanto del Tribunal Superior de Justicia, como del Ayuntamiento de Tepic, demostrando una vez más el influyentísimo con el que se manejan estos lugares, los que por cierto operan durante toda la noche y hasta ya entrada la mañana con total impunidad y en absoluto descaro de los reglamentos que regulan los antros.
Claro está que en ningún momento se les permitió la entrada a los reporteros, para tomar evidencia de lo que había ocurrido y es evidente que si este suceso se hubiera registrado en otro bar, de esos que no gozan del influyentísimo y la corrupción que impera en el Ayuntamiento de Tepic, de inmediato hubiera sido clausurado y se le hubiera impuesto una exorbitante multa.
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